DEL 15 DE JULIO AL 12 DE
AGOSTO
Capturados 201 perros
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Un total
de 201 perros fueron capturados entre el 15 de julio y el 12 de agosto,
en el marco del plan de contingencia que está llevando a cabo el municipio
de Punta Arenas con apoyo del Servicio de Salud Magallanes.
La iniciativa se oficializó el 10 de julio con la firma del contrato
entre el municipio y la sociedad privada que se adjudicó la captura
de perros callejeros. La licitación para definir esa materia se vio
dilatada debido a acciones legales emprendidas en los tribunales por
opositores a la captura y eliminación de los canes callejeros.
Según el contrato, el municipio debe pagar mensualmente 2 millones 170
mil pesos por la captura de hasta 400 animales en ese mismo período.
Para ello, los responsables de esa labor pueden recurrir a diversos
métodos definidos anteriormente en las bases de la licitación, como
la captura mediante red, cebo o perra en celo.
De menos a más
Al analizar el cuadro estadístico proporcionado por la Municipalidad
de Punta Arenas, se observa que al iniciarse las actividades la captura
de animales fue mínima y que a medida que comenzaron a transcurrir los
días el trabajo fue alcanzando mayor envergadura. A modo de ejemplo,
los últimos 11 días se aprecia un promedio de captura del orden de los
12 perros por día.
José Sepúlveda, uno de los socios de la firma encargada del proceso,
explicó que en principio fue difícil iniciar los trabajos por el clima
de inseguridad que generaron grupos contrarios a esta propuesta. De
hecho, la noche del 15 de julio se consumaron las amenazas a la empresa
encargada de la captura canina. Los recolectores fueron agredidos en
un incidente que se consumó alrededor de las 22 horas y en el cual estuvieron
involucrados integrantes de la Unión de Defensa del Derecho Animal.
El procedimiento da cuenta de la captura de 201 perros, de los cuales
120 son machos y 81 hembras. De ese total, la mayoría ha sido entregado
al Servicio de Salud para la eutanasia correspondiente. En ese punto,
son médicos veterinarios los encargados de supervisar el proceso. A
los animales se les suministra una especie de sedante y luego son llevados
a un recinto en el que se les aplica una inyección que les provoca la
muerte sin mayor dolor.
Hasta ahora todo este trabajo se ha desarrollado con especial cautela
para evitar incidentes que podrían afectar su normal quehacer. 